¡Muy buenos días a todos!
Tras estar varios días sin poder actualizar el blog, por culpa de exámenes, el problema que tuve con mi ordenador y otros motivos, me he decidido a colgar ya el prólogo de lo que sería mi historia estrella. El pequeño relato de Halloween lo colgaré más a delante, porque estoy teniendo problemas para conseguirlo de mi otro pc, pero no os preocupéis, estará aquí sin que os deis cuenta.
Bueno, como iba diciendo, esta historia la vengo haciendo desde hace ya muchiiiisiiiimos años, casi desde que tenía doce años. En un principio, pensé en colgar el prólogo original, pero viendo la horrible naración que tenía en aquella época, lo reescribí, y creo que ha quedado bastante bien.
Si digo la verdad, solo colgaré unos pocos capítulos para que la gente lo lea, sepa de que va, y con suerte guste y pueda publicar la historia en un futuro. Pero de momento espero que la disfrutéis, tanto como yo disfruto escribiéndola.
Este pequeño prólogo, no os dirá casi nada de la historia. Para los que sean un poco gamers, y hayan jugado bastante a juegos de rol de la Ps2 podrán observar que sospechosamente se parece a un juego de esta consola. Bien, no es casualidad obviamente. Empecé a escribir la historia cuando era muy fan de ese juego, y me inspiré casi al 100% en su historia. Pero no os alarméis. Solo el prólogo es casi una copia idéntica del inicio del juego. Todo lo demás, empezó saliendo de mi cabeza, y a día de hoy, es una historia completamente original. Nada de plagio, por favor.
Resumen.
Will padece una enfermedad terminal muy grave, la cual podría acabar con su vida muy pronto. Una misteriosa piedra en forma de estrella llega a sus manos por herencia de su padre desaparecido, y con ella, un mensaje misterioso de una muchacha llamada Shelena, la cual afirma venir de un futuro para nada esperanzador para la raza humana. El futuro esta siendo devastado por unos seres llamados Scrips, que infectan a la gente. Sólo acabando con aquel que los controla, podrán salvar el futuro. Sin embargo, esto solo es posible acabando con el antepasado de esa persona, ya que en el futuro es imposible destruirla. Para ello, Shelena requerirá de la ayuda de Will, un elegido de la Erenís junto con ella.
¿Interesante? ¿No? Bueno, aquí os dejo el prólogo de esta historia.
Prólogo
Siglo:
XXIV
Las hojas comenzaban a caer pesadamente sobre el suelo,
cerca de las viviendas que rodeaban el castillo de Lord Briand. Era una tarde
de otoño, y la gente se encontraba pacíficamente en sus casa, disfrutando de la
tranquilidad que se daba tras el toque de queda en el reino.
Poco a poco, comenzaron a arder una a una. La gente chilló,
y salió corriendo a la calle en busca de ayuda. Sin embargo, al salir a la
calle, unos monstruos cargaron contra ellos y les atravesaron con unas
cuchillas por manos.
Pronto, el caos comenzó a expandirse por todo el reino,
mientras las casas se incendiaban una a una, y sus residentes morían de igual
manera. Aquellos seres, los Scrips, eran abominaciones creadas a partir del
virus Radar. Sus cuchillas portaban ese mismo virus, que hacía que las personas
se convirtieran en Scrips. Muchas no soportaban el cambio, y acababan
muriendo, mientras que la mayoría renacían como monstruos sin cara; con solo
una calavera por cabeza.
Unos pies, avanzaban tranquilos, admirando la belleza de la
masacre que se producía en las calles. Con elegancia, entró en el castillo,
donde los hombres del rey se apresuraban para intentar salvar a los campesinos.
Sin embargo, ninguno pudo detener al hombre que se introducía en el castillo, y
prendía fuego a toda la madera con solo mirarla.
La hija del rey Briand recorría apresurada los largos
pasillos del castillo, buscando con desesperación a su padre. Giraba la cabeza
en cada una de las intersecciones de los pasillos, esperando oir el chasquido
de una espada, o ver a su padre luchando contra los Scrips.
Mientras se acercaba a la sala del trono, un grupo de Scrips
le salió al paso. Shelena retrocedió unos pasos, y su mente comenzó a funcionar
a toda velocidad. Su espalda chocó contra una de las armaduras que adornaban
los laterales de los pasillos. Se giró, e intuitivamente agarró la espada que
esta sostenía.
Shelena había dado algunas clases de esgrima, pero no sabía
si aquello sería suficiente con esa espada tan pesada. Sin embargo, no tenía
tiempo para buscar nada más. Los Scrips comenzaban a rodearla, acercándose más
y más. Con esfuerzo, levantó la espada y apuntó al primero de los Scrips. Trató
de recordar las lecciones que le daba su padre cuando luchaba contra el. Las
dos manos sujetando con fuerza la espada, una delante de la otra, y una
posición en la que fuera fácil bloquear y contraatacar.
Uno a uno, los Scrips fueron cayendo a manos de Shelena, no
sin dificultad.
Esta respiraba con dificultad cuando se dispuso a seguir
avanzando hacía la sala del trono.
En ese momento, un Scrip le asaltó por detrás y le dejó una
gran herida en el brazo derecho,desgarrando la tela de la manga. Shelena gimió
de dolor, mientras se agarraba la herida que sangraba abundantemente. Los oídos
comenzaron a pitarle, y la vista a nublarsele mientras sentía que el virus
empezaba a extenderse rápidamente por su cuerpo.
-Mierda…-Susurró. Con un esfuerzo sobrehumano, le cortó la
cabeza al Scrip, el cual desapareció dejando un humo púrpura. Shelena respiró
profundamente y chupó la herida del brazo. Absorbió y escupió tres veces, hasta
que la vista comenzó a volverle. Suspiró, mientras se rasgaba lo que quedaba de
la tela de la manga y se vendaba la herida.
Sin poder creérselo, sonrió.
-Estoy viva. He sobrevivido al virus.
La euforia del momento duró poco, cuando oyó chasquidos de
espadas y gritos de dolor en la sala del trono. Reconoció esa voz, con
verdadero terror. Era la voz de su padre.
Poniendose en pie, no sin dificultad, corrió espada en mano
a la sala del trono y abrió la puerta de golpe. Estaba oscuro, pero se podía
oler la sangre en la habitación. La alfombra roja que comunicaba la puerta con
el trono, estaba llena de líquido. Llena de sangre. El cuerpo del rey Briand
estaba incrustado en una de las cuchillas de un Scrip.
Pero no era un Scrip normal. Este, tenía el rostro de un
muchacho, una piel pálida, unos ojos rojos como la sangre, y un pelo platino le
habrían hecho destacar entre los demás Scrips. Su cuerpo era humano, mientras
que por sus manos corría el virus Radar.
Una cicatriz morada cruzaba su ojo izquierdo.
El Scrip, miró a Shelena y sonrió con malicia, mientras esta
le miraba con horror y asco. Tiró el cuerpo del rey contra la pared, dejando
una mancha roja en las blancas paredes de la sala. Avanzó tranquilamente hacía
el trono, sentándose, y admirando el trofeo que aún se encontraba en sus
cuchillas: El corazón del rey, aún latiendo débilmente.
Shelena se puso una mano en la boca, y salió corriendo al
balcón, donde vomitó ante aquella imagen. El calor hacía que le ardieran las
mejillas, mientras veía como un fuego atroz se elevaba allí donde sus ojos
podían ver. Su reino. Estaba condenado a las cenizas.
-Vaya…Que gesto más grosero por tu parte, princesa Shelena-
Replicó el Scrip. Su voz resonó en los oídos de Shelena de una manera que
resultaba horrible y bonita a la vez. Era como el chillido de un gato y el
repiquetear de campanillas.
Shelena le dedicó una sonrisa irónica, mientras se limpiaba
la boca.
-Creo que es porque te he visto la cara, imbécil-Replicó
ella. Sin embargo, la imagen del corazón de su padre aún latiendo a “manos” de
esa criatura, y su cuerpo sin vida tendido en el suelo le asaltaban la mente,
hacíendo que se le hiciera un nudo en la garganta.
-No creo que debas hablarle así a tu asesino, niñita.
El Scrip se levantó del trono, y lanzó a un lado del corazón
del rey. A Shelena se le encogió el suyo propio, pero no dejó que el Scrip
viera su propia debilidad.
Se acercó a ella, y le agarró la cara con cuidado de no hacerle
ninguna herida.
-¿Sabes que con un solo movimiento podría cortarte el
cuello y no darte siquiera la oportunidad de convertirte en Scrip?
-Sería más tolerable eso que convertirme es un ser
asqueroso, repulsivo y sin sentimientos. Algo como tú- Acto seguido le escupió
en la cara. El Scrip la sonrió, mientras se limpiaba el escupitajo.
-No te confundas, Shelena. Yo no soy como esos seres
inferiores. Yo no soy como esas criaturas que vosotros llamáis…Scrips-Resaltó
la palabra con cierto asco-. Yo renací convertido en un ser superior a Scrips y
humanos. Yo resistí en el último momento al virus, y me convertí… en esto.
Señaló sus cuchillas, y su cara, mientras volvía a sonreírle
a Shelena.
-Estoy aquí por un cometido mucho mayor que destruir el reino
que tu padre. Estoy aquí para llevar a cabo los grandes planes del Emperador de
la Oscuridad.
-El Emperador es un ser malévolo que solo quiere la
destrucción de la humanidad y ser soberano de todo-Replicó Shelena-. ¿Por qué
quisiste unirte a él, entonces?
El Scrip rió. Primero bajo, luego con más intensidad, y
acercó aún más la cara a Shelena.
-Dejaré que lo descubras por ti misma, princesita- Su
aliento, olía a ceniza y a carbón. Era un ser extraño.
Un hombre que había
sobrevivido al virus gracias a su gran voluntad, pero, que se había convertido
en eso.
Soltó a Shelena con desprecio, y lamió la punta de los
“dedos” conde había estado el corazón del rey. Detrás de él, un portal oscuro,
de formas cambiantes, de abrió. Mientras se iba adentrando en él, siguió hablando.
- Por cierto, intenta no morir hasta que te enfrentes a mí.
Mi nombre es Taylor.
Dicho esto, el Scrip desapareció en el portal, sin dejar
ningún indicio de que había estado allí esa noche.
Shelena resbaló hasta el suelo del balcón, y se abrazó las piernas.
Ya no se oía nada fuera del castillo. Ya no hacía calor, el fuego se había
apagado. Parecía que con Taylor, todo, los Scrips, el fuego, la muerte, se
había ido con él.
En aquel mundo, ya no le quedaba nadie. Todos habían muerto.
Su padre, su criada, sus amigos, todos sus seres queridos. El castillo aún
seguía en pie, pero ella no quería permanecer allí por más tiempo.
¿A dónde iría ahora? Lo único de lo que estaba segura era de
que tenía muchas ganas de llorar…y así lo hizo.









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